Un entorno cada vez más peligroso para los trabajadores humanitarios
El personal humanitario se encuentra actualmente entre los colectivos profesionales más expuestos a riesgos de seguridad en el mundo. Según la Aid Worker Security Database, el año 2024 registró un número récord de víctimas entre trabajadores humanitarios.
- En 2024 se registraron 383 trabajadores humanitarios asesinados, la cifra más alta desde que existen estadísticas sistemáticas.
- Durante ese mismo año se contabilizaron más de 125 secuestros y numerosos heridos en incidentes de seguridad.
- Los datos preliminares de 2025 indican que las cifras de ataques continúan aumentando, con nuevos secuestros, detenciones y agresiones registradas en distintos países.
Estos incidentes incluyen ataques deliberados contra convoyes humanitarios, emboscadas, secuestros con fines políticos o criminales y violencia dirigida contra representantes de organizaciones internacionales. Países afectados por conflictos prolongados como Gaza, Sudán, República Democrática del Congo, Siria o Yemen concentran una parte significativa de estos incidentes. Este contexto pone de relieve la necesidad de una preparación específica para quienes deben operar en entornos inseguros o inestables.
HEAT: preparación para operar en entornos hostiles
La formación HEAT fue diseñada precisamente para preparar a profesionales que deben trabajar en entornos donde la seguridad no puede darse por garantizada. Estos programas combinan teoría, análisis de riesgos y simulaciones realistas con el objetivo de desarrollar habilidades prácticas que permitan gestionar situaciones de crisis en terreno. Entre las capacidades que se desarrollan destacan varias áreas clave.
Conciencia situacional y gestión de riesgos
Uno de los pilares fundamentales del entrenamiento HEAT es el desarrollo de la conciencia situacional. Esto implica aprender a:
- Identificar amenazas potenciales en entornos inestables
- Detectar señales tempranas de deterioro de seguridad
- Elaborar planes personales y de equipo para evitar situaciones peligrosas
La capacidad de anticipar riesgos es una de las herramientas más eficaces para reducir la exposición a incidentes críticos.
Preparación y respuesta ante incidentes
Los programas HEAT incluyen ejercicios diseñados para entrenar la reacción ante situaciones de crisis. Entre los escenarios que se trabajan habitualmente se encuentran:
- Simulaciones de emboscadas o ataques armados
- Procedimientos ante exposición a fuego o violencia directa
- Técnicas de evasión y escape
- Evacuaciones de emergencia
Este tipo de entrenamiento permite desarrollar la capacidad de tomar decisiones rápidas bajo presión.
Secuestros y supervivencia
El riesgo de secuestro sigue siendo una de las amenazas más graves para el personal internacional en determinadas regiones. Por esta razón, muchos programas HEAT incluyen módulos orientados a:
- Reducir el riesgo de secuestro mediante medidas preventivas
- Comprender el comportamiento esperado durante una captura
- Aplicar estrategias que aumenten las probabilidades de supervivencia
- Desarrollar resiliencia psicológica ante situaciones extremas
Primeros auxilios en entornos con recursos limitados
En muchos entornos de crisis, la asistencia médica especializada puede no estar disponible de forma inmediata. Por ello, los programas HEAT suelen incluir formación en primeros auxilios orientados a contextos de terreno, como:
- Control de hemorragias
- Tratamiento inicial de heridas graves
- Soporte vital básico
- Atención a quemaduras o traumatismos
Estas habilidades permiten estabilizar a una persona herida hasta que pueda recibir atención médica profesional.
Aprendizaje mediante simulaciones realistas
La mayoría de los cursos HEAT tienen una duración aproximada de tres a cinco días y combinan sesiones teóricas con ejercicios prácticos. Entre las actividades habituales se encuentran:
- Simulaciones de ataques o emboscadas
- Ejercicios de gestión de secuestros
- Evacuaciones de emergencia
- Escenarios de disturbios civiles o desastres naturales
- Simulaciones de agresiones o violencia directa
La exposición a estos escenarios bajo condiciones de estrés controlado permite que los participantes interioricen los procedimientos adecuados y desarrollen reflejos operativos que pueden resultar críticos en situaciones reales.
HEAT y el deber de cuidado de las organizaciones
Además de mejorar la seguridad individual, la formación HEAT está cada vez más vinculada al principio de “Duty of Care” o deber de cuidado que las organizaciones tienen hacia su personal. Un caso ampliamente citado en este ámbito es el del trabajador humanitario Steve Dennis, secuestrado en el campamento de refugiados de Dadaab (Kenia). El litigio posterior puso de relieve la responsabilidad de las organizaciones de adoptar medidas razonables para proteger a su personal desplegado en entornos de riesgo. Como resultado, muchas organizaciones han reforzado sus políticas de seguridad y han incorporado programas HEAT como parte de la preparación previa al despliegue.
La formación HEAT más allá del sector humanitario
Aunque inicialmente se desarrolló para trabajadores humanitarios y periodistas, la formación HEAT se ha extendido también a otros sectores. Cada vez más organizaciones privadas utilizan este tipo de entrenamiento para preparar a:
- Expatriados corporativos
- Consultores internacionales
- Personal de proyectos de infraestructura
- Periodistas y equipos de medios
Estos profesionales pueden encontrarse en regiones donde existen riesgos asociados a criminalidad, disturbios sociales o terrorismo, por lo que la preparación en seguridad resulta igualmente relevante.
La preparación como ventaja operativa
El aumento de la violencia contra trabajadores humanitarios y personal internacional refleja un entorno operativo cada vez más complejo. En este contexto, la formación HEAT se ha convertido en una herramienta fundamental para preparar a quienes deben trabajar en entornos de alto riesgo. Aunque ningún programa puede eliminar completamente los peligros asociados a zonas de conflicto o crisis humanitarias, la experiencia demuestra que una preparación adecuada:
- Mejora la conciencia situacional
- Reduce errores en la toma de decisiones bajo presión
- Proporciona herramientas para gestionar incidentes críticos
- Aumenta la resiliencia individual y colectiva
En última instancia, invertir en formación HEAT no sólo protege a las personas desplegadas en terreno, sino que también fortalece la capacidad de las organizaciones para operar de forma segura y sostenible en entornos complejos.

