Estados Unidos — La administración Trump ha acelerado el desarrollo del ambicioso sistema de defensa antimisiles “Golden Dome”, un programa valorado en 175.000 millones de dólares que busca replicar y ampliar el concepto del “Iron Dome” israelí para la protección del territorio estadounidense. En 2026 se prevé la adjudicación de contratos clave que definirán la arquitectura del sistema.
Analistas señalan que el proyecto avanza a un ritmo sin precedentes dada su escala. El Congreso ya ha aprobado casi 25.000 millones para su puesta en marcha, y expertos consideran que 2026 será el año en que el programa pasará de la fase conceptual a la ejecución industrial, con empresas de defensa iniciando la fabricación de componentes.
Pese al impulso, especialistas advierten que las expectativas podrían ser irreales: el costo, el alcance y la rapidez del despliegue presentan desafíos técnicos significativos. Sin embargo, el proyecto sigue siendo un eje central de la nueva estrategia militar estadounidense en un entorno global marcado por tensiones con potencias como China, Rusia e Irán.
La comunidad internacional observa con atención cómo este sistema podría alterar el equilibrio militar global y redefinir la doctrina de defensa estadounidense para la próxima década.

